2011-07-23

El Viaje



El Trayecto

Ubíquese en la parte del mundo que mejor le plazca, quizá arribando en un aeropuerto de primer mundo, en la estación de tren paradisíaca o en una central de autobús de una etnia lejana, ¿Por qué no? Descendiendo en un lujoso y excéntrico helipuerto en una ciudad cosmopolita del orbe. Por fin, ha llegado a su destino, ha decidido tomar unas vacaciones de su estresante estilo de vida o por el solo placer de conocer lugares distintos, un mundo nuevo se abre tras las compuertas de su medio de transporte, las expectativas sobre su primera impresión son cubiertas una a una a medida que va dando pasos por territorio desconocido; reconoce climas extremos, flora y fauna que se perciben exóticas e irreales, así como ciudadanos con rasgos atípicos de su lugar de origen alineados en Thawb (vestimenta árabe, sinonimia de poder y riqueza), mujeres ataviadas en Sari, Burka o a la Hiyab, las túnicas pueden ser también vestimenta de todos los días en “ese” país o no. Se dispone a tomar un medio de transporte local en dirección desconocida, durante los minutos que transcurren de su descenso inicial, a la habitación que lo alojará en su locación elegida, puede reconocer superficialmente el área que visita; está apunto de adentrarse aunque sea por unos pocos días a una cultura distinta, a tradiciones centenarias y a la hospitalidad de un pueblo que tiene un abolengo completamente distinto al que usted siempre está acostumbrado, se siente tranquilo, más no reconfortado. Usted  definitivamente puede estar en cualquier lugar...


El siguiente paso y el más evidente es hacer check-in donde pernoctará durante su estancia, si corre con suerte, sus aposentos son lejanamente reconocibles a la información que le ayudó a tomar la decisión de su hospedaje, el Brochure mostraba una fachada Art Deco de un hotel concéntrico a las zonas de interés, utilería pura sin cubismo y futurismo evidente, por lo menos, tendrá agua caliente y sabanas limpias, un televisor con canales locales y una puerta con tres cerraduras, éstos son los requerimientos mínimos e indispensables (está bien, puede omitir la televisión) para por fin dar inicio a su aventura. Está a punto de entrar a una tierra desconocida.


Shawarmas, Falafel´s, Paninis, Hamburguesas, Samosas, Choripanes, Bocatas…

Cualquiera de estos bocadillos de mano puede encontrar en el trayecto de su recorrido, por supuesto, mucho depende de la selección de su destino inicial, generalmente preparados y dispuestos a servir en pequeños locales con una cantidad de mesas reducidas, los más auténticos se encuentran decorados con cuanto cachivache se encontró en la cochera o en el baúl de los recuerdos de la familia. Para comer algún producto de estos sitios, debe de contar con algo de tiempo y paciencia, ya que su aceptación por fieles y parroquianos es tal, que tendría que esperar hasta 45 minutos para deleitar dicho bocadillo, justo es decir que ésta comida, en ocasiones no es tan rápida como lo supone que es este segmento. Puedo asegurarle que si la gente espera, es porque realmente vale la pena y si ha llegado hasta “determinada” parte del planeta, por qué no dedicarle un poco de tiempo, al fin y al cabo, de eso no se tiene todos los días.

Podrá encontrar también restaurantes de manteles largos con distintas nacionalidades, por lo general los infaltables en casi cualquier localidad: “Franceses”, “Japoneses” e “Italianos”, no precisamente en este orden, encontrándolos en distintas modalidades desde los más casuales hasta los de Fine Dining, que se rigen bajo una larga lista de estándares:

- La calidad de la mantelería, la floristería y la calidez cordial de la bienvenida. (En la mayoría de las ocasiones, tan perfectamente ejecutado el guión de servicio frio e inmaculado, que se omite la cordialidad de ésta)

-El estilo de cubiertos, su material y su perfecto pulimento

-El tamaño de la sala, el tipo de ventilación, la vista y el tipo de iluminación utilizada

-El diseño, el mobiliario y la decoración de estilo unificado

-La distancia entre sillas, accesos, comensales y zonas de servicio, debe de ser el correcto

-La carta de vinos, con no menos de 50 etiquetas de distintas nacionalidades y selección de vinos “Grand Cru”, entre más etiquetas mejor, llegando a tener hasta 500 distintas opciones o más.

-La vajilla correcta, por lo general con más de 10 distintas piezas (Amuse bouche, presentación, trinche, sopero, compotero, plato de pan, mantequillero, taza cafetera, plato cafetero, plato postre, petit fours….)

-Servicio de cristalería correcta para cada tipo de vino, destilados, espumosos, coctelería, vinos generosos y hasta copas para distintos tipos de agua.

Y así podría continuar enlistando requerimientos para esta categoría de restaurantes.

¿Cuáles son los que usted visita?


No todos los días se pueden desembolsar $250 Euros (aprox. $3,676 pesos) por servicio por persona, si ya estamos entrados en gastos, qué más da unos pesos más o unos menos, siempre y cuando sea justificada por completo la experiencia. Honestamente consumo más en los primeros locales que en los segundos, pero cuando hay oportunidad (que son las menos) pues se aprovechan; no obstante, ni en los primeros ni en los segundos me siento tan alentado, solamente son experiencias diferentes y pertenecientes a mundos distantes, casi antagónicos, en los segundos pudiera ser, hasta intimidante. No importa la nacionalidad que abandere el local como estandarte, no me siento como en casa.


Distintas Lenguas

Cuando uno visualiza en distintas lenguas determinadas palabras (o por lo menos entendemos lo que significan ese grupo de grafos delineados) sabe de lo que estamos hablando, por el cuerpo se extiende una sensación de cobijo tibia y estimulante. Inmediatamente, te encuentras en un oasis literal en pleno desierto o en un mar de rascacielos inmensos, en poblaciones rurales lejanas o en distintas costas alrededor del orbe; reconoces que algo está pasando y su epicentro mismo se reorganiza para mostrar al mundo un susurro a voces.


En la marquesina de un local dedicado a la restauración, en cualquier lugar del planeta, aparece con alguno de los siguientes símbolos:


Mexiko (Alemánia)

المكسيك (Arabia)

Le Mexique (Francia)

Messico (Italia)

멕시코 (Corea)

Con certeza sabemos que en ese micro mundo (restaurante), existe un apasionado de nuestra cocina y de nuestra cultura, que replica recetas lo más parecido a la auténtica cocina mexicana (mas común, cuando los oficiantes son paisanos), debido a la dificultad de encontrar o a la escases de determinados ingredientes, este micro espacio, en distintos universos suelen ser los locales exóticos (para los locales) de interpretaciones de un legado nacional, la menor de las veces ejecutados con un nivel promedio o aceptable; pero, qué sucede cuando las cosas van un poco más allá? ( o un tanto)


Debo de reconocer, por experiencia propia que preparar cocina regional del país en otras latitudes es un poco complejo, algunas localidades menos que otras, pero no deja de tener sus adversidades. Comparo situaciones similares con otros tipos de cocina, por ejemplo la Japonesa, que tienen un profundo respeto por sus ingredientes y por las técnicas de preparación (aún no he estado en Japón, pero he comido preparaciones sublimes de su culinaria), es más probable comer un excelente niguiri en un restaurante de esta especialidad, que un taco decente fuera de estos litorales. Su premisa “El valor del producto”, lo mismo pasa con los españoles o los franceses, la determinada “D.O.” Denominación de Origen. Pero bueno, me regreso que me estoy desviando un poco del objetivo.


Cuántos de nosotros cocineros no nos formamos en la vieja escuela (Cocina Francesa), ya lo he platicado en post anteriores, y en cuantos de los restaurantes por los que pasamos en nuestra formación como cocineros nos hemos topado con Jefes de Cocina Franceses, ejecutando menús ¿mexicanos? (este punto también lo hemos mencionado), ahora por fin, encontramos profesionales valiosos de nuestra nacionalidad comandando hoteles y restaurantes dentro y fuera de México, con especialidad de cocina Mexicana o de cualquier otra parte del planeta, guerreros que pueden coordinar y ejecutar banquetes para 15,000 personas y que se trasladan de una parte del mundo a otra como si de tomar ADO se tratase, para cumplir con sus misiones, este también ha sido un verdadero trayecto, un camino en el que participamos todos, consciente o inconscientemente.
Cuando uno viaja es de suma importancia tener en claro dos cosas, la primera, probar la cocina local, no importa si pudiera parecer desagradable o no, si a simple vista lo conquista o de plano lo aborrece totalmente, se trata de darse la oportunidad, no a la comida en sí ni a sus ingredientes, si no a usted mismo de ampliar su bagaje culinario. Puede llevarse una agradable sorpresa, por el contrario si esto no sucede, ya nadie le podrá contar “historias” al respecto. Forme su propio criterio.


Lo segundo, es que si se encuentra en su viaje un restaurante de cocina mexicana reconocido en la plaza, no pierda la oportunidad de probarlo, lo más seguro es que no sea el local más purista que usted hubiera imaginado, sin embargo, podrá vivir una experiencia interesante, con interpretaciones audaces y quizás arriesgadas del jefe de cocina al mando ( Si este es connacional, es una forma de hacer patria); quizá encuentre en algún bocado algo que le haga regresar a casa, en un instante retomará conciencia de donde se encuentra y tener por segundos el sentimiento de añoranza. En este punto, estará listo para seguir con su viaje, en cualquier parte donde usted se encuentre.

El reinicio de este viaje sin duda, es reconfortante para todos…

**Fotografia del platillo "Chile Relleno" del Chef Carlos Gaitan del Restaurante Mexique**

**El resto de fotografias, excepto la del Restaurante C son de la autoria de quien suscribe este espacio**


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